
Enero, 2008
Mis queridos Hermanas y Hermanos
en Cristo,
Una relación cercana y personal con
Cristo es nuestro camino a la santidad.
Su amor nos enseña a ser buenos
administradores de los muchos
dones que El nos ha dado. Cuando
entregamos nuestras vidas a El, cuando le damos
nuestros dones de tiempo, talento y otros recursos,
nos hacemos más como quién vino no a ser servido,
sinó a servir.
Nunca podemos sobrepasar a Dios en generosidad. El
bendice nuestra generosidad cientos de veces. Como
miembros de una familia diocesana, Dios nos pide que
seamos fieles administradores: aceptando, aumentando
y compartiendo nuestras bendiciones con otros.
Sus donaciones y oraciones para la Campaña de
Caridad y Desarrollo 2008 son actos de liderazgo
que hacen una diferencia en las vidas de aquellos
que necesitan de nuestros cuidados. Por favor, les
pido discernir en oración acerca de su regalo para el
CDA. Un aumento a sus contribuciones del año pasado
nos ayudaría a alcanzar las nuevas necesidades de
nuestra familia diocesana la cual continúa creciendo.
Las contribuciones sobre $1,000 ofrecen la
participación en la Sociedad de La Mitra y aquellas
sobre $5,000 incluyen la participación en el Círculo
del Pastor.
Su respuesta amorosa tanto a través de la oración como
mediante un regalo tiene un gran impacto cuando se
hace en gratitud al Señor. Reconociendo que somos
Una Familia Unida en Cristo, el CDA es una expresión
elocuente de nuestro amor por Dios y nuestra
corresponsabilidad con Sus regalos.
Pido al Señor que les bendiga a ustedes y a sus seres
queridos con Su amor y misericordia.
Sinceramente suyo en Cristo,

+ Thomas J. Olmsted
Obispo de Phoenix
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